CóMO ES SER UN VENDEDOR AMBULANTE DE COMIDA EN LA CIUDAD DE MéXICO

26/06/2018

A medida que sale el sol en la Ciudad de México y llega la hora pico, miles de puestos ofrecen desayunos en las calles. Los vendedores de tamales están parados junto a pesadas ollas de aluminio que sirven atol caliente de maiz dulce.
Las mujeres queman carbon en pequeñas estufas de metal calentando las quesadillas en las placas. Cestas de panes dulces se balancean en bicicletas de carga en las esquinas de las calles. A lo largo del día, algunos puestos desaparecen y otros emergen en su lugar. Por la tarde, las mujeres hacen quesadillas antes de dar paso a los hombres enviando sándwiches. Los puestos de tacos operan en la noche.

Margarita Benítez ha estado preparando comida en el barrio de Juárez en México por 40 años, comenzando desde niña con su madre.

Ahora con 48 años, vive en el pueblo de Santiago Tianguistenco, en el accidentado noreste, más allá del límite de la megaciudad.
El viaje desde su pueblo hasta el centro dura unos 90 minutos.
"Comenzamos a preparar la comida a las 4:30 de la mañana", dijo Benítez. “Solo trabajo dos días a la semana porque comparto el puesto con mis dos hermanas. De esa manera puedo cuidar a mi hijo los otros días”.Los platos que vende son los mismos que se hacen para eventos comunales en su pueblo.

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Margarita Benítez prepara quesadillas y tlacoyos en su stand en Plaza Giordano Bruno (Gustavo Graf)




Otra mujer de Santiago Tianguistenco instala su puesto de quesadillas y tlacoyos en la esquina en ruinas. Lucero Montes de Oca lleva 14 años preparando comida en la calle. Había sido ama de casa pero necesitaba ingresos para pagar la educación de sus hijos, aprendiendo el negocio por necesidad a través de su suegra y una tía.De acuerdo con Montes de Oca, de 50 años de edad, una persona que desea establecer un puesto callejero generalmente pagará 2,000 pesos a un líder de la calle para que se instale y luego pague cuotas de 250 a 300 pesos por semana.L

Los líderes de proveedores tienen una organización de la sociedad civil que a su vez tiene acuerdos con los gobiernos locales.
"Siempre trabajamos durante el día, por la noche sería peligroso", dijo Montes de Oca. “He enseñado a mis hijas a cocinar y hacer tortillas. Es más algo que se transmite de madre a hija”

Citado de: https://www.citylab.com