Espacio público, Derecho Humano

18/04/2017

El espacio público, derecho humano y generador de convivencia social.

En post anteriores se afirmaba que para construir un gran espacio público, necesita más que buen diseño. En El Salvador hay muchas experiencias poco documentadas sobre la recuperación de espacios públicos.

A la vanguardia ha estado la Fundación Salvadoreña de Desarrollo y Vivienda Minima (FUNDASAL), creada en 1968. A lo largo de las ultimas cinco décadas, sus asentamientos siempre ha incluido la mejora y mantenimiento de las áreas publicas por medio de la participación comunitaria.

En su caminar con los asentamientos populares urbanos, FUNDASAL ha constatado la inexistencia de espacios públicos adecuados para el juego de la niñez y juventud así como para a la convivencia vecinal. En el mejor de los casos hay espacios que las mismas familias adaptan con la función de parque, cancha para la práctica de deportes y para celebraciones sociales.


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Sin embargo, no cuentan con las condiciones adecuadas para tales fines. Las carencias no inhiben su creatividad ni deseos para desarrollar tales actividades tan importantes para el desarrollo psicológico, social y físico.
Las restricciones enfrentadas alteran y afectan en su conjunto la vida en comunidad, ya de por sí difíciles de sobrellevar por las condiciones de pobreza y exclusión social a las que la población se ve sometida.
Desde su inicio, FUNDASAL ha desarrollado proyectos de espacios público en barrios populares que conllevan una transformación física importante. Recupera o rehabilita adecuadamente un área degradada bajo procesos de diseño participativo donde la gente tiene voz y el derecho a redibujar el trazo arquitectónico original del parque.

A través de la capacitación y el trabajo en ayuda mutua, se les prepara para la construcción, uso y mantenimiento de los espacios públicos. Estas iniciativas se han concretizado en espacios inimaginables: botaderos de basura, terrenos en laderas, fuentes naturales de agua y otros tipos de espacios no utilizados. Estos han sido convertidos en espacios públicos de calidad, administrados por la organización comunal y en constante actividad para la convivencia comunitaria e intergeneracional, creando identidad y fortaleciendo el arraigo en las familias. Así, barrios estigmatizados han pasado a ser ejemplo de espacio público, dinámica y ha generado una participación de la niñez y juventud desencadenando actividades deportivas y culturales, así también ha contribuido a romper barreras entre vecinos y entre generación, favoreciendo la convivencia social.

La experiencia de FUNDASAL se ha vuelto un mandato global. En la “Nueva Agenda Urbana” recién firmada en Hábitat III por más de 150 naciones, el espacio público es concebido como un elemento fundamental en los asentamientos humanos. El Objetivo 11 para el Desarrollo Sostenible pretende que, para el año 2030, exista acceso a espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles, en particular para mujeres, niñez y otros grupos vulnerables.

¿En qué reside la importancia del espacio público dentro de las agendas del desarrollo humano? En que propician la interacción social, el bienestar, intercambio económico, expresión cultural y diálogo entre una diversidad de personas, comunidades y culturas, sobre todo cuando estén diseñados de manera participativa. Es decir, que son parte esencial de lo que se ha construido, tanto a nivel teórico como práctico, como derecho a la ciudad. Las fotografías siguientes muestran la transformación de algunos de dichos espacios públicos por FUNDASAL.

Comentario por Claudia Blanco, FUNDASAL